A las nubes, en tren

ARGENTINA DESCONOCIDA

agosto 25, 2016.Pau Ferrer.2 Likes.0 Comments

Ni más ni menos que 29 puentes, 21 túneles, 13 viaductos y 2 enormes zigzag constituyen algunas de las respuestas que la ingeniería tuvo que dar al llamado “Tren de las Nubes” para que éste pudiera ser una realidad, y realizara sus 217 kilómetros de recorrido a 35 km/hora. Una línea de ferrocarril que es lo que queda de un faraónico proyecto que debía unir Chile y Argentina, por el norte, a inicios del siglo XX, y que nunca se llegó a completar.

Desde los 1.187 metros de altura de la ciudad de Salta hasta los 4.197 del viaducto de La Polvorilla (63 metros de caída libre tras una curva de casi un cuarto de kilómetro) el citado tren constituye una de las líneas férreas más altas del mundo, y atraviesa algunos de los más bellos parajes de la Puna argentina. Sí, el altiplano que intermedia entre las alturas de los Andes y las llanuras que descienden hasta el océano Atlántico.

 

EL NORTE TAMBIÉN EXISTE

Efectivamente, estamos en el extremo septentrional de Argentina, no muy lejos de Chile, y cerca de Bolivia y Paraguay, si nos apuran. Entre las provincias de Jujuy, Salta y el norte de Tucumán. Un lugar desconocido por muchos viajeros europeos que guarda algunos de las vistas más sorprendentes del Sur de América.

Una región donde destacan los valles Calchiquíes, con sus panorámicas dignas de un film del Far West; los viñedos de Cafayate  y las bondades de la uva blanca Torrontés, y sus caldos melados y perfumados. Las cumbres nevadas del Nevado de Cachi y las ruinas arqueológicas de los indios Quilmes, los restos de los mayores asentamientos precolombinos de Argentina.

Las mil actividades deportivas que pueden realizarse en Tafí del Valle (cabalgatas, 4×4, windsurf, parapente…) y la espectacularidad de la Quebrada de Humahuaca, declarada patrimonio de la humanidad por Unesco, por su increíble combinación de naturaleza, aridez y la arquitectura de sus aldeas y poblaciones.

Un rincón de Argentina donde destacan emplazamientos como Purmamarca, de singular belleza y que ya era escenario preferido del músico Jorge Cafrune para alguna de sus filmaciones, rodeada de un entorno natural aún más espectacular con  los Cerros de los Siete Colores y paisajes como Maimará conocido como “Paleta del Pintor”.

 

¿MÁS SORPRESAS?

No lejos de allí se sitúa Salinas Grandes, que como su nombre indica es un enorme salar, considerado el tercero del mundo en extensión. Y junto a ellas la Laguna de Guayatayoc y su extensa colonia de flamencos rosados.

¿Creen que eso es todo? Todavía no hemos descendido a San Miguel de Tucumán, a algo más de trescientos kilómetros de Salta. La capital de la provincia de Tucumán es el lugar donde se declaró la independencia de Argentina y  auténtico santuario patrio para todos los argentinos, especialmente su Casa Histórica que es el lugar exacto donde se firmó la proclama.

Y si están cansados de tanto viajar queda para terminar las Termas de Río Hondo, ya en Santiago del Estero, pero muy cerquita de San Miguel. Se encontrarán, de repente,  con  la principal estación balnearia de Argentina, y el Spa más grande de América Latina. Un descanso en donde  incluso  coincidan con Marc Màrquez y Valentino Rossi, pues esta localidad acoge desde 2014 el Campeonato del mundo de motoGP. Ya lo ven, un lugar para estar como en las nubes.

Por cierto, A las nubes, en un tren es de hecho el título de un artículo publicado por el periodista Federico B. Kirbus en los años setenta en la revista del Automóvil Club Argentino. Éste fue el primero en contar las excelencias de este recorrido, y he aquí nuestro reconocimiento. Por cierto. ¿Por qué le llamó “el tren de las nubes”? El periodista cuenta en su relato que en su lento y flemático traqueteo, el ferrocarril se interna realmente entre las nubes bajas hasta desaparecer el rastro de tierra firme. Quizá, toda una imagen poética de una tierra que siempre fue un sueño para millones de europeos. Una América desconocida.

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