El Paso del Noroeste

Navegar desde Groenlandia al Pacífico

julio 26, 2020.Pau Ferrer.1 Like.0 Comments

¿Navegar desde Groenlandia al Pacífico?

¡Esta es una expedición para viajeros con alma de exploradores, desde luego! El llamado “Paso del Noroeste” o “NorthWest Passage”  es el nombre con el que se conoce la ruta marítima que desde Groenlandia bordea el norte de Canadá, la península de Alaska, el estrecho de Béring y llega hasta la costas del Pacífico en Vancouver. Una aventura fascinante que solo es posible realizar desde hace muy pocos años, y que es el sueño de cualquier viajero con espíritu de pionero.

 

La Historia está llena de intentos de navegar esta ruta legendaria a través del congelado ártico canadiense, rodeados de mar,  hielo y coloridos pueblos inuit. “El Paso del Noroeste” fue uno de los grandes hitos de la exploración desde que los europeos llegaron al Nuevo Mundo y buscaron, afanosamente, diversas vías de cruzar América, entre los océanos Atlántico y Pacífico. Navegantes castellanos, franceses, italianos e ingleses lo intentaron durante varios siglos. Incluso en 1817, el gobierno británico llegó a ofrecer una recompensa de 20.000 libras esterlinas para quien localizara el citado paso.

 

Lo cierto es que los hielos, las bajas temperaturas y una complicada orografía en torno a la Tierra de Baffin, la península de Boothia o isla Victoria hacían prácticamente imposible esta ruta, real sobre los mapas pero impracticable a la práctica por la meteorología y la orientación. Incluso en pleno siglo XX, reconocidos aventureros como Roald Amundsen lo intentaron antes de su proyecto de conquista del Polo Sur. Solo con modernos rompehielos e instrumentos de navegación tecnológicamente avanzados era posible, en determinadas fechas del calendario, realizar dicha conexión.

Únicamente a partir del verano boreal de 2007, y como consecuencia del cambio climático y retroceso de los hielos el llamado “Paso del Noroeste” permaneció abierto al tráfico marítimo internacional dicha vía solo durante esa época del año, sin la necesidad de utilizar barcos rompehielos.  Según el Instituto Polar Noruego nos encontramos con el hecho de que por primera vez, desde que se conservan registros, quedaba libre para la navegación tan particular zona del norte de América.

 

Gracias a ello han surgido algunas iniciativas de algunas compañías navieras para ofrecer este servicio.  Una de ellas propone realizar durante 24 días, y en 17 días de navegación boreal desde Kangerlussuaq, en Groenlandia, hasta el puerto de Nome en Alaska, y posterior traslado aéreo a Vancouver. Un mes donde contemplar el nacimiento de icebergs o descubrir impresionantes paisajes como el de Ilulissat Icefjord, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sorprenderse con lugares como los acantilados del cabo Bathurst o asombrarse ante enclaves como Ulukhaktok, que es el hogar del campo de golf situado más al norte del mundo. Contemplar aves marinas, ballenas (jorobadas, de aleta y minke) y osos polares o maravillarse con sitios arqueológicos y comunidades Inuit.  Realizar caminatas en tierra firme, navegar en kayak o en lancha, o descubrir un nuevo mundo tras escuchar las charlas sobre los misterios y las maravillas del Ártico.

Sin olvidar que la ruta puede realizarse con la confortabilidad de naves como el MS Roald Amundsen. Una embarcación que es, sin duda, es el mejor campamento base en el mar. Para su construcción se emplearon materiales nobles como el roble, el abedul y la lana, y consiguiéndose así interiores de cabinas bien diseñadas y relajantes, con acogedoras zonas comunes y vistas excepcionales. La diversión a bordo y la gastronomía son otro de los atractivos: detres piscinas, varias saunas y bañeras de hidromasaje, así como una completa sala de fitness completan una carta que tiene en la restauración otro de us grandes atractivos.

 

Aunque tal vez la mayor novedad sea la tecnología híbrida que propulsa la nave, una primicia en los barcos de exploración. Con ello se reduce el consumo de combustible (aproximadamente un 20%) y el barco  puede llegar a navegar al 100% con energía eléctrica durante 30 minutos, lo que permite disfrutar de los paisajes boreales en un silencio casi total. Aventura y comodidad, con protección del medio ambiente. !Las exploraciones del siglo XXI, que duda cabe!.

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