Kórçula

LA ISLA NATAL DE MARCO POLO

abril 14, 2016.Pau Ferrer.13 Likes.0 Comments

A mediados de verano de 1298, una flota de la república de Génova desembarcó en la pequeña isla croata de Kórçula (pronúnciese Kórchula) y se dedicó a saquear cuanto encontró por delante, incluso una casona situada muy cerca de la catedral de San Marcos que pertenecía a una familia llamada Pol o Polo.

Semanas después, la mañana del 6 de septiembre de 1298, apareció en el horizonte una flota veneciana con ganas de venganza. Entre sus marinos había un tal Marco Polo, de 44 años, que financiaba junto a otros mercaderes dicha operación de castigo. Los genoveses eran rivales de Venecia en su ruta hacia Oriente, pero además en esta ocasión ese Marco Polo tenía otra razón, más personal, para apoyar dicha campaña: quería recuperar su casa natal y, sobre todo, sus recuerdos de infancia.

Ese Marco Polo, efectivamente, era el conocido viajero que llegó a la corte del Gran Khan. La venganza de los venecianos en Kórçula fue un desastre , y hasta el propio Polo acabó encarcelado en Génova. Un presidio donde nacería la obra que le daría fama, aunque suponemos que inicialmente esa privación de libertad debió serle dura.

 

KORCULA1

Un remanso de paz

Hoy esa casa de los Polo en Kórçula es una ruina, aunque el gobierno croata tiene previsto edificar allí un gran museo sobre la figura del famoso viajero. La isla, la más boscosa de todas las islas de la costa dálmata, es una delicia, y la localidad propiamente dicha de Kórçula un auténtico bombón encajonado en una muralla de época veneciana.

La casona de los Polo se encuentra en el corazón de la ciudadela, tras atravesar la calle principal y llegar a la plazoleta de la iglesia de San Roque, cerca de la pequeña catedral de San Marcos. Allí en un esquina, hay un poyete donde sentarse y observar la casa con detenimiento. Lo cierto es que queda muy poco de ella. Destaca especialmente una torre cuadrangular y una pared que cuenta un ventanal de estilo gótico. Por lo que sabemos de ella, las paredes actuales son del siglo XV, por lo que sería unos doscientos años posterior a la que vio nacer al viajero.

Efectivamente, según me contaron en Kórçula, Marco Polo había nacido en la isla un 15 de septiembre de 1254. Allí residió hasta que hecho ya todo un hombretón (probablemente a los 17 años) marchó a Oriente junto a su padre y su tío. Cierto es, también, que ninguna fuente fiable confirma o desmiente que el viajero Polo hubiera nacido en Kórçula. Apenas hay documentación al respecto, y sin ella es imposible reconstruir la historia, sin leyendas. Aunque algunos indicios parecen ahondar en dicha hipótesis.

Los venecianos señoreaban en tiempos de Marco Polo por el Adriático, y no sería, por tanto extraño entender que numerosas familias de origen veneciano se instalaran en islas como ésta. O viceversa, también podría ser que algunos comerciantesde la costa croata se convirtieran en venecianos, en busca de un futuro mejor. En este sentido, no deja de sorprender que a pesar de lo vivido y lo ganado, los Polo nunca llegaran a integrarse, del todo, en la alta sociedad veneciana.

Muchos rincones del litoral croata aún son vírgenes; el ladrillo escasea, y las villas que se asoman al horizonte parecen moldeadas por la mano experta de un artista. Las islas son, a diferencia de las del Egeo, muy cercanas y ligadas entre sí. Nunca se sabe donde termina una y empieza la otra, tampoco donde está el continente. Algunas de ellas son auténticos reinos de soledad, más allá del mes de agosto. Kórçula es una remanso de paz, por ejemplo, casi todo el año. Es montañosa y llena de bosques disfruta de un clima benigno y de unas aguas ricas en pesca.

Vayan a Kórçula y disfrútenla como Marco Polo hizo con las tierras del Gran Khan. Y en cualquiera de las terrazas del pequeño pueblo saluden al cielo y echen un brindis a la mayor gloria del viajero más famoso de todos los tiempos. Allá en las alturas, o donde esté, seguro que Marco Polo les corresponderá.

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