La perla de África

UGANDA

abril 3, 2017.Josep Borrell.1 Like.0 Comments

A los ugandeses les encanta el matoke. Se elabora con bananas verdes y patatas dulces, cocidas o al vapor. Aunque su sabor particular lo aporta una salsa hecha a base de ajo, especias, cacahuete, cebolla y pimientos, que dan alegría y sapidez a un guiso que suele ser complemento a un filete de carne vacuno o a una loncha de pescado ahumado.

Es un plato típico y tradicional, de fácil preparación, que además podría resumir bien la esencia de este país. Un rincón de mundo que un galés tan particular  como  Henry Morton Stanley calificó una vez como la “perla de África”.  Una tierra que rezuma aroma y tentación, y que al igual que el matoke  -y su fuente de hidratos de carbono- reposa sobre bases sólidas: Uganda cuenta una de las tasas de alfabetización más altas del continente africano. Sin embargo, como el mejor de los platos, alguna de las cocciones de la historia del país han resultado ser algo indigestas, lo que le ha granjeado mala fama en alguna ocasión.

Afortunadamente, la Uganda del siglo XXI ha aprendido la lección.  Sigue sabiendo a ese matoke al punto de especias, delicioso y sabroso, del que tanto presumen los ugandeses cuando te invitan, generosamente, a comer en sus casas. Pero también ha conseguido pasar página de ese empacho que fueron las guerras y los dictadores del pasado, que casi dilapidan esta maravilla de país. Una tierra que no deja nunca de sorprender por la hospitalidad de sus gentes, y la hermosura de su paisaje. Una Uganda que aspira a ser, de nuevo, esa “Suiza del trópico” que una vez fue. Esa joya preciosa de ese gran tesoro que es África.

 

Un país rodeado de agua

Otra de las particularidades de Uganda es el agua. El país no cuenta con salida al océano Índico, pero está rodeado de muchos pequeños mares: el lago Alberto, el lago Eduardo, el lago George,  el lago Kyoga, y por supuesto el inacabable lago Victoria.  ¿Resultado de todo ello? el 25% de la superficie de Uganda es agua pura dulce, y eso sin tener en cuenta que una de las famosas fuentes del río más largo del mundo, el poderoso Nilo, se encuentran aquí.

No es extraño, por tanto, que el color verde tapice el paisaje ugandés. Que el país sea un prodigio de fertilidad. Que esté inundado con densas selvas y junglas. Que cuente con gran diversidad de vegetación y fauna. Que en Uganda, en definitiva, siempre vuelva a aflorar la vida, tras una tempestad.

Uganda es un paraíso ornitológico, donde se pueden divisar  más de mil especies de pájaros.  También acoge la mayor concentración de primates de toda África, entre los que destaca el gorila de montaña. Que duda cabe, uno de los animales más espectaculares del Planeta. Solamente basta destacar otra cifra. En todo el mundo hay en torno a unos ochocientos gorilas de montaña, de los cuales en Uganda se encuentran casi quinientos ejemplares. Una visita al Parque Nacional de Bwindi, y a su impenetrable foresta, proporcionan al viajero la posibilidad única de encontrarse, cara a cara, con nuestro pariente más cercano.

Por ello, acercarse a Uganda, en la actualidad, es hacerlo a una África auténtica y excepcional. Un lugar donde disfrutar, como pocos, del genio y la llamada del continente negro. Donde emoción y aventura se declinan con una naturaleza de encanto. Un país de África que ha aprendido las lecciones de la historia y en la que  la infraestructura hotelera, quizás sin las modernidades de otros países vecinos como Kenia y Tanzania, ha tomado la bandera de la sostenibilidad.

 

Gorilas, en la niebla, y otros animales

Los lugares a visitar en Uganda son múltiples, aunque Kampala –la capital-, no sea precisamente su principal aliciente. Ahí está el Parque Nacional de Murchinson que tiene como gran atractivo las tres famosas cascadas que revientan la tierra, tras el lago Victoria. Son las Murchinson Falls, único desagüe del gran lago de África Oriental. Cerca de allí es posible navegar sobre el Nilo, y disfrutar de la fauna que viene atraída por el murmullo del agua: elefantes, búfalos, cocodrilos, hipopótamos…

Otro de los espacios naturales de referencia es el Queen Elisabeth Park, uno de los parques nacionales de Uganda más extensos, y con el paisaje más diverso. No es el parque africano con mayor variedad de especies del continente, pero sí ofrece una gran belleza en sus horizontes. El lago Alberto se encuentra en su interior y son recomendables unos buenos paseos en barca por él.

En cambio, el Kibale National Park es conocido por las excursiones para ver chimpancés. Su mayor inconveniente: el bochorno que provoca la espesura de sus bosques. Aunque para frondosidad y espectacularidad tal vez se tenga que destacar el Parque Nacional de Bwindi, allí donde viven escondidos los gorilas de la montaña. El lugar es maravilloso. La selva, tupida. El escondite, recóndito. Por lo que para acceder al lugar donde habitan los gorilas se necesita estar con cierta forma física. Vale la pena el esfuerzo. Los guardas del bosque ayudan a que la familiarización con los gorilas sea más fluida, pero la sensación de soledad y de privilegio cuando sea está frente a frente con el mayor de los primates es cuando menos de asombro.

Un vuelo en avioneta desde Kisoro, en el sur,  hacia el extremo norte de Uganda permite acceder al último de los grandes parques naturales del país: Kidepo Valley. Una enorme extensión de sabana africana donde la única diferencia con los famosos parques naturales de Tanzania y Kenia es que aquí apenas ha llegado la mano del hombre. Unas instalaciones correctas y un buen servicio permiten realizar unos walking safari espectaculares, donde disfrutar como fieras de familias de leones y elefantes, de grupos de jirafas, búfalos, cebras…

 

El mejor momento 

Uganda es destino para todo el año, aunque para ver gorilas sea mejor la época seca. Llueve dos veces al año: a mediados de otoño (octubre/noviembre), cuando se producen las llamadas short rains, y en primavera, especialmente desde finales de marzo hasta finales mayo. Aunque las lluvias no son motivo para no visitar el país, y generalmente duran poco más de una hora -dejando el resto del día claro-, son un factor importante a considerar.

En este sentido, tal vez la mejor época para descubrir Uganda sea a finales de diciembre o a últimos de febrero, cuando el tiempo es generalmente seco, aunque nadie nos librará de cierto calor. Estamos en el Ecuador, y esa es otra constante de la climatología del lugar: el bochorno, especialmente cuando uno se interna en la jungla. Otra buena época para conocer Uganda es el periodo que comprende de mitad de junio a mitad de agosto.

No obstante, vayan la época del año que vayan, no desprecien la oportunidad de degustar de un plato de matoke, para acabar de entender a Uganda. Lo comprenderán. Es más, les aconsejamos que se fijen como éste se elabora, para percibir mejor la componenda de este país.

¿Y cuál es el secreto del matoke?  Se pelan los plátanos y las patatas dulces en cubos y se rocían con jugo de limón. Luego se fríen la cebolla, los ajos, el pimiento (y en alguna ocasión algún tomate). Se le echa alguna especie, a discreción, y más tarde se le añade un poco de caldo. Cuando la salsa empiezan a hervir, se reduce el fuego, se remueve en busca de cierta cremosidad y se le añaden al cocido las bananas y las patatas cortadas anteriormente. Se tapa la cazuela, y solo se apaga el fuego cuando estas últimas éstos están ya tiernos. Finalmente, se combina con la carne o el pescado ahumado previamente preparado, y ya solamente queda realizar la parte más interesante la receta: desear el “Buen provecho”.  Feliz Uganda.

 

Ferrer & Saret

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