En el oasis más bello de África

Okavango, Botswana

abril 15, 2015.root.16 Likes.0 Comments

Fotografías cortesía de Beverly Joubert Selinda Wildlife Botswana

Es habitual levantarse algunas mañanas con la insólita visión de una manada de elefantes jugando en una charca cercana. Es una de las múltiples sorpresas que ofrece alojarse en un lodge en el delta del Okavango, entre sábanas de lino y muebles de teca. Luego, un desayuno completo bajo la sombra de un inmenso baobab permite digerir, con asombro, la experiencia. Qué grande es África y sus paisajes.

Ciertamente, hay pocos lugares en el mundo que cuenten con el encanto del delta interno del Okavango en Botsuana. Es uno de los humedales más insólitos y vírgenes de toda África, donde aún se concentra la vida salvaje más genuina de este continente. Su agua está libre de impurezas, y en ella abundan gran número de peces, aves y plantas. A partir de aquí, toda la cadena trófica que se quiera imaginar hasta llegar a los cinco grandes, los big five, de África: el búfalo, el rinoceronte, el elefante, el leopardo y el león. Una ventana al mundo natural.

Uno de los grandes atractivos de un safari en el Okavango es el león, que en este rincón de África es famoso por alcanzar tamaño, fuerte musculatura y gran fortaleza. Contemplarlos, cara a cara, es una experiencia inolvidable. Difícil vivir una sensación parecida.

Sin embargo, su majestad el rey de la selva debe compartir también soberanía y protagonismo con el elefante, en estos parajes. No es una peculiaridad del Okavango, sino de toda Botsuana, donde se dice que habita la mayor concentración de paquidermos de África. Se calcula que en este país sudafricano podrían vivir unos ciento cincuenta mil elefantes, circunstancia que ha atraído la atención de no pocos curiosos y cazadores.

Otro atractivo es la movilidad. La mejor manera de cruzar el área del Okavango es  con una góndola a pértiga que aquí recibe el nombre de mokoro. Estas canoas se deslizan  sigilosamente por los mil y un canales que vertebran este delta interior, formado por el Okavango al llegar al desierto del Kalahari. Allí, el río nacido en la meseta de Bié (Angola) ya no cuenta con más energía para seguir adelante, y se esparrama sobre una árida planicie, inventando un enorme oasis perenne. En los quince mil kilómetros cuadrados de extensión del delta, la variación de la altura apenas llega a los dos metros. Y en temporada de lluvias, el área puede llegar a crecer hasta más de veinte mil kilómetros cuadrados. Es una enorme extensión de agua e islas en medio de una llanada. Un extraordinario paisaje del África más indómita.

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