Soneva Jani

RENACIMIENTO EN EL ÍNDICO

septiembre 26, 2016.Pau Ferrer.5 Likes.0 Comments

La leyenda de los alojamientos Soneva continúa. Tras la apertura en 1995 del Soneva Fushi, que supuso una revolución en el concepto de resort cinco estrellas para los más sofisticados viajeros, este otoño de 2016 nace la última de las iniciativas de esta particular compañía de soñadores que es Soneva.

Porque, efectivamente, Soneva es puro sueño. Un anhelo que nace de las ideas de un visionario y la audacia de una emprendedora. De la pasión de un indiobritánico llamado Sonu Shivdasani, y la perseverancia de una sueca, Eva Malmströmun. Fruto de un alumno de la exclusiva escuela de Eaton, que acabó por graduarse en literatura inglesa en Oxford, y una bella modelo que siempre tuvo claro su compromiso personal con el medio ambiente.

 

UN SUEÑO HECHO REALIDAD

Sonu y Eva se conocieron a mitad de los años ochenta en el Gran Premio de Mónaco. Pertenecían a dos mundos alejados entre sí. Él descendía de una esforzada saga de mercaderes Sindh, que hundía sus raíces en la desembocadura del río Indo (hoy, Pakistán), de donde surgieron personajes como Simbad el marino. Ella procedía de Karlstads, un antiguo centro comercial vikingo ubicado en mitad de un espectáculo de la naturaleza. El delta de dos de los grandes cursos de agua naturales de Suecia: el río Klarälven y el impresionante lago Vänern, y sus casi 22.000 islas.

Sin embargo, tales diferencias no fueron inconveniente. Pronto se entendieron, se casaron y en su luna de miel recorrieron un importante número de hoteles de lujo de todo el Planeta. Allí se dieron cuentan de las carencias de un sector que, en cierta manera, había quedado anclado en el pasado. Había nacido el sueño. Se miraron entre sí. Habían encontrado la respuesta a algunas de sus preguntas. Rápidamente, buscaron un mapamundi. Señalaron el archipiélago de las Maldivas, y se fijaron en el atolón de Kunfunadhoo. En ese rincón perdido del océano Índico decidieron erigir una nueva manera de entender la exclusividad: el Soneva Fushi.

A los cinco años, los lectores de la revista Conde Nast Traveller-UK  habían ya galardonado este establecimiento como el mejor de los mejores resorts del Planeta. El secreto de la nueva fórmula consistía en sumar el lujo habitual de esta categoría, la confortabilidad y una sensibilidad especial en la protección del medio ambiente en uno de los mayor paraísos de la Tierra. También el respeto a las culturas locales. El lugar tenía mucho de la visión del mundo de Sonu, y desde luego el espíritu de Eva.

Tras aquel éxito vinieron el Soneva Kiri, en la isla de de Koh Kood (Tailandia), convertido en otro Edén. Luego el Soneva in Aqua, y la posibilidad de cruzar el archipiélago de las Maldivas en una nave limitada a cuatro pasajeros. Sin olvidarnos de la Slowlife Fundation que, además de promover el turismo sostenible, financia proyectos innovadores en el campo de la protección ambiental.

También hubo tiempo para alguna importante decepción. Como el día que tuvieron que desprenderse de la marca Six Senses, nombre comercial que amparó su sueño hasta 2012, porque éste les había superado en capacidad, dimensión y ambición.

 

LA LAGUNA ACRISTALADA DE EDUFAARU

En este contexto surge la idea de recuperar sus raíces, y Sonu y Eva deciden presentarse ante el mundo de otra manera. Nace Soneva. Perfilan de nuevo el viejo proyecto inicial y, a la vez, conciben otro empeño: volver a crear otro concepto de resort que diera respuesta a algunos de los retos que avanzaba el primer tercio del siglo XXI. Sería el Soneva Jani, un nuevo renacimiento en mitad del océano Índico.

Jani es una palabra de origen sánscrito, la lengua sagrada de la antigua India, que significa literalmente “sabiduría”, aunque también podría interpretarse como “renacer”. Un concepto que Eva y Sonu adaptaron para definir su particular colección de villas over-water en la acristalada  laguna de Edufaaru, en el atolón de Noonu.  150 acres que se sitúan a cuarenta minutos en avioneta del aeropuerto internacional de Malé. Un lugar donde solo se respira paz, y se percibe integración con la naturaleza.

Soneva Jani se define también por el confort que ofrece gracias al cuidado e imaginativo diseño de cada villa: salas espaciosas, baño open-air, bodega de vino privada y uso de los más alta calidad en los materiales sostenibles utilizados. Todo ello acompañado de una experiencia culinaria basada en un menú lleno de tentaciones, procedentes de las más diversas civilizaciones que han habitado el Índico.

Construidas sobre un banco de arena y no sobre una barrera de coral, para así protegerlo de su destrucción, las villas over-water cuentan con unos servicios de atención general de calidad premium: área de Spa, con los secretos mejor guardados del bienestar; una oferta original de Cinema Paradiso; una buena biblioteca; espacio boutique y galería de arte. También, un jardín en forma de laberinto; un amplio abanico de actividades en torno al mar y el agua, y una agradable sorpresa: un espectacular observatorio astronómico, para sentirse realmente junto a las estrellas.

Un reducido grupo de villas over-water, entre los 400 y los 1.500 metros cuadrados cada una de ellas, que cuentan con atención de mayordomo (friday), piscina privada, un estudio room, una bóveda retractable y, en muchos casos, un tobogán directo a la laguna. Desde luego un nuevo concepto de paraíso ha nacido en el Índico. ¿Evolución o Revolución?  ¿Dispuestos a conocer el último de los sueños de Sonu y Eva?

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