Una cabaña

EN MITAD DEL BOSQUE

marzo 11, 2015.root.7 Likes.0 Comments

“La naturaleza y el arte parecen rehuirse pero se encuentran antes de lo que se cree”

Johann W. Goethe

El mundo a visto de pájaro

en los bosques de Suecia

¿Por qué no disfrutar de la naturaleza desde lo alto de un árbol? ¿Con una casa de madera? ¿siguiendo las últimas tendencias de diseño? En Suecia lo han conseguido, además, respetando los criterios de confort y modernidad que se deben exigir a una aventura como esta.

Es una experiencia original, sin duda. Se trata de una experiencia genuina en la naturaleza en que sostenibilidad y valores ecológicos son dos de sus pilares fundamentales. La idea es vivir alojados en lo alto de un árbol. En concreto, en un lodge que recoja las últimas tendencias del diseño europeo. Modernidad y confort, respeto a la naturaleza y disfrute de la misma como tal vez lo haría un pájaro. Ver y entender el mundo desde las alturas de un bosque.

Se lo han inventado en Suecia -dónde si no-, a unos sesenta kilómetros al sur del Círculo Polar Ártico. Un lugar fantástico rodeado de árboles y vida natural, y desde donde se goza, además, de majestuosas vistas sobre el río Lule.

Las habitaciones de estas casas del bosque están construidas en las copas de los árboles, sin afectar al entorno. Los materiales utilizados y las técnicas de construcción utilizadas han sido ideados para causar el menor impacto medioambiental posible. Así, la construcción se realiza en árboles vivos y no se destruye o corta ningún de ellos durante la misma.

Las casas cuentan en su interior con un aislamiento excelente y se calientan gracias al sistema de suelo radiante. Las necesidades diarias tienen también un mínimo impacto sobre la naturaleza. No hay sistema de alcantarillado y al limpiarlas se usan exclusivamente productos respetuosos con el entorno.

Bajando del árbol, en verano y otoño, se pueden practicar el senderismo, salidas en bicicleta de montaña, excursiones para conocer la cultura local sami, remar con kayak en ríos cercanos, montar a caballo y, por supuesto, contemplar como un privilegiado el sol de medianoche.

En invierno, con temperaturas bajas que pueden llegar a los -20ºC, se pueden realizar paseos en moto de nieve, excursiones en trineos tirados por perros, pescar sobre el hielo, construir un iglú, practicar skijöring, el esquí tirado por caballos y tantas experiencias más propias de los paisajes fríos y nevados. Por supuesto, el disfrute de las cautivadoras auroras boreales. Todo a vista de pájaro.

(…) Daría un largo paseo por el bosque y embriagaría mis ojos con todas las bellezas del mundo de la naturaleza, intentando desesperadamente absorber el gran esplendor que se despliega en todo momento ante lo que pueden ver.

Helen Keller (1880-1968)
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